Riesgos de nulidad de un seguro de vida



Descubre en qué casos se puede declarar nulo un contrato de seguro de vida.


Un contrato de seguro de vida puede considerarse como si nunca se hubiera suscrito. En estos casos, el asegurado no puede aspirar a percibir una indemnización, debido a la falta de una de las condiciones de fondo y forma necesarias para su validez. Los riesgos de nulidad de un seguro de vida vienen acarreados, en la mayoría de los casos, por una falsa declaración, una omisión dolosa o un vicio del consentimiento del suscriptor.

Una reticencia o un error de declaración deliberado por parte del asegurado, en la medida en que esta actitud suponga un cambio al objeto del riesgo cubierto por el seguro, o minore la opinión del asegurador, constituye un riesgo de nulidad de un seguro de vida. Incluso si el riesgo omitido o alterado por el asegurado no haya tenido influencia sobre el siniestro. En ese caso, las primas pagadas quedarán entonces en poder de la compañía aseguradora, quien tendrá derecho además al pago de todas las primas vencidas en concepto de resarcimiento de daños y prejuicios.

Una omisión o una declaración inexacta del suscriptor, cuya mala fe no haya sido constatada, no constituirán un riesgo de nulidad del seguro de vida. Si esta hubiera sido constatada previamente al acaecimiento de un siniestro, la aseguradora tiene dos opciones: puede mantener el contrato, poniendo como condición un aumento de la prima, previamente aceptado por el asegurado; o bien puede rescindir el contrato, diez días después de haber informado al cliente mediante carta certificada. En ese caso, la compañía deberá reembolsar una parte de la prima que haya sido previamente desembolsada, proporcional a la duración que no ha sido cubierta por el seguro.

Si la comprobación de la buena fe del suscriptor tiene lugar tras el acaecimiento de un siniestro, este no constituirá un riesgo de nulidad de su seguro de vida. No obstante, su indemnización se reducirá en proporción al porcentaje de primas pagadas en relación con el porcentaje de primas que habrían sido debidas, si los riesgos hubieran sido completa y exactamente declarados durante la suscripción.

Por todo ello, conviene no omitir información o realizar falsas declaraciones a la hora de suscribir un seguro de vida, para así no exponerse a los posibles riesgos de nulidad del contrato.

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